jueves, 27 de enero de 2011

El remedio para lo malo

Que el remedio para lo malo sea pensar en ti no debe ser nada bueno, pero en estos momentos me tranquiliza, me saca una sonrisa entre tanto pensamiento confuso, no hay forma de escapar, en la soledad no hacemos nada más que darle mil vueltas a todo lo que ocurre, momentos oscuros en la habitación, y cuando todo se vuelve en mi contra, de repente vuelvo a soñar contigo... Nunca tuve un error peor, recordar lo anterior, olvidando todo lo que tuvo de malo...

miércoles, 26 de enero de 2011

El sentimiento no existe.

El mundo gira deprisa en el Siglo XXI, todo el dolor y sufrimiento desaparece en un abrir y cerrar de ojos, odio que la vida se aceleré, tener que vivir sin pensar y corriendo.

El individuo siente y desmiente porque los sentimientos no son de verdad, nadie intenta profundizar en sus pensamientos. Conocemos, queremos y odiamos a las personas con mayor intensidad que en el pasado.

Cuando algo nos enfada (nos desilusiona), no luchamos! Enseguida se busca un sustituto, pero sólo camufla y mitiga egoistamente nuestro dolor.

Todo pasa sin querer y sin darnos cuenta, hacemos daño a otros sólo por el estúpido pensamiento de sentirnos mejor y seguros.

Quiero un sentimiento, no quiero perseguir una sensación ni buscar un halago infinito coqueteando sin sentido con la vida. El perseguir algo sólo hace las cosas confusas, quiero notar que hay emociones distintas y hasta entonces sólo intentaré ser feliz y no forzar las cosas, todo a llega su paso.
Vuelvo a abrir mi camino, y ni yo sé los pasos que tomaré.

domingo, 23 de enero de 2011

Valores perdidos

Tras la manifestación de ayer congregada en Torrero, una no puede estar más orgullosa de su barrio, un lugar de los pocos que quedan en esta sociedad, un lugar donde la gente se mueve por lo que piensa, y apoya causas sociales.

En un mundo, en el que los centros sociales y juveniles, han pasado a una mejor vida, cambiados por únicas manifestaciones a favor del botellon, donde la gente sólo es capaz de reunirse cuando un equipo de fútbol gana, (en ambas cosas estoy a favor, pero me parece triste que no se haga nada más por lo demás), el barrio de Torrero consiguió una victoria moral por la represión, una victoria sobre la violencia desmesurada.

Desde cuando nos hemos vuelto conformistas, sólo importa nuestro consumismo.