martes, 22 de marzo de 2011

El Sabor agrió de la madurez.

Crecer hace que nuestro mundo se expanda, cuando eramos pequeños todo lo que podíamos ver se reducía a un circulo pequeño de personas a nuestro al rededor, y a unos poco lugares que recordar, todo lo que era salir del barrio nos parecía una odisea, un lugar diferente a nuestro hogar.

Lentamente todo eso va cambiando, y a medida que creces, conoces a gente con más cosas en común que tu antiguo circulo, pero donde quedo todo aquello que nos hacía felices.
Todo el mundo expande sus amistades, y todos nos distanciamos, no hay ningún culpable, más que el que no quiere hacer nada por remediarlo, porque a veces tratamos con distancia a la gente del pasado, si fueron personas importantes en un momento, y quien sabe si lo volverán a ser en un futuro.

No nos comunicamos con ellos, más que por una serie de mensajes en redes sociales, mensajes en ocasiones mal interpretable al no sentarnos en la misma mesa, y escuchar la forma de expresarse de ese ser humano, porque todos hemos avanzado en nuestro forma de pensar, para una cosa o para otra, pero en el fondo, esa persona sigue siendo aquella que te hacía reír, que te ayudo cuando lo necesitabas, y hacía que tu vida fuera más interesante... Pienso que hay guardar un espacio para pensar en el pasado, cierto que esta lleno de desilusiones y frustraciones, pero porque quedarnos con lo malo de aquellos años, a veces el pasado sólo es un día malo contra muchos años espectaculares. Para querer a alguien hay que saber una cosa, si te has sentido decepción, tu habrás decepcionado (o lo harás en futuro) a esas personas... ¿Y porque no nos sentamos a tomar un café?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario